CHIMISKOLI: Invirtiendo en Gente

PREFACIO

En Náhuatl, el idioma mesoamericano de los aztecas, que data del siglo V, Chimiskoli significa servir, contar cuentos, difundir noticias, chismear.

ADELANTO

"Cuando me pediste un trasfondo sobre el café de Chiapas, por qué en Chiapas, y por qué el café, bueno, es una respuesta complicada. Viene de hace mucho tiempo, una época en la que era realmente peligroso llegar a los cultivos. Los nativos están realmente celosos de su tierra y su gente. Debes conocer a alguien para llegar a los cultivos. Incluso las personas que cultivaban los cultivos tenían dificultades ya que los indígenas eran ferozmente protectores, y ni siquiera permitían que se tomaran fotografías de ellos mismos o del área.

México es un país donde tenemos de todo, pero no sabemos qué hacer con él o las personas se aprovechan de los demás. Entonces, es por eso que quería trabajar con estas personas susceptibles. No quiero aprovecharme de ellos y quiero mostrarles a ellos y al mundo que tenemos un café realmente bueno. Quería crear algo para ellos y de ellos. Cada vez que alguien compra una bolsa de café, está invirtiendo en los cultivos y también invirtiendo en la gente."

             -Lorena Márquez

INTRODUCCIÓN

La importancia de la cultura es la celebración colectiva de las tradiciones que afirman el aprendizaje social a través de experiencias compartidas que abarcan el lenguaje, las creencias, la expresión artística y la comida. Los sonidos, los objetos y los aromas que alimentan la memoria cultural tienen el poder de transmitirse de generación en generación, a través de las fronteras y a través del tiempo.

Los avances en la tecnología y la industria han cambiado irrevocablemente la forma en que interpretamos la información, cómo consumimos y cómo compartimos nuestras experiencias humanas. La gran prisa por ofuscar los métodos del viejo mundo ha resultado en un abismo que ha impactado a una nueva generación que busca infundir cada aspecto de sus vidas para reflejar conciencia, responsabilidad social y tradición. Dentro de nuevos modelos de negocios que apoyan las microeconomías locales, la sostenibilidad y la renovación viene con una apreciación renovada de la artesanía, recogido a mano, hecho a mano, alimentando nuestra necesidad de expresar nuestra individualidad a través del consumo consciente.

Reconociendo la disparidad económica alrededor del mundo, las empresas socialmente conscientes crean nuevas oportunidades que defienden las habilidades de los participantes, fortalecen redes, proporcionan empoderamiento económico, igualdad de género y protecciones sociales para los susceptibles y vulnerables, allanando el camino para un modelo de negocio más compasivo y responsable.

Es con este espíritu que nació CHIMISKOLI. Reconociendo la cultura y la historia de las familias que han cultivado y protegido sus cultivos por generaciones, la fundadora y propietaria de Chimiskoli, Lorena Márquez, tomó la decisión consciente de dedicar su experiencia y energía al desarrollo de una infraestructura que ayudaría a los "mexicanos susceptibles". Su padre trabajó en el negocio del café y cuando era joven, Lorena pasó gran parte de su infancia visitando las diferentes plantaciones y a las familias y niños que trabajaban en los campos de Chiapas. Cuando terminó sus estudios universitarios, Lorena quería aplicar su educación de una manera que beneficiara a su cultura y su comunidad.

Nuestra asociación busca compartir las historias detrás de Chimiskoli a través del texto y las imágenes que ofrecen una faceta multidimensional de la experiencia humana.

HISTORIAS DE CHIMISKOLI

Antonio proviene de muchas generaciones de cafetaleros. Originario de San Juan Cancuc, Chiapas, su familia ha dedicado su vida al arte del cultivo, la cosecha y el comercio del café. Chiapas ocupa el segundo lugar entre los estados mexicanos en la producción de cacao, y es responsable del 60% de la producción total de café de México. Antonio se enorgullece de decirnos que toda su familia, desde el abuelo hasta el niño más pequeño, ayuda en los campos.

Juan Carlos nació en Veracruz, México y ha estado en el negocio del café desde que dio sus primeros pasos. Aprender a cultivar café es un verdadero arte, uno que aprendió de su abuelo y su padre, uno que planea transmitir a una futura generación de cultivadores. En 1986 comenzó su carrera en el negocio y en 2014 estableció su propia empresa vendiendo granos de café verde y café tostado a un mercado más grande. Inmerso en las comunidades más pequeñas de Tenejapa, Oxchuc, Pantelho, Chenalho y San Juan Cancuc (lugar de nacimiento de Chimiskoli), Juan Carlos ha dedicado sus esfuerzos para lograr el crecimiento económico de las familias y niños de la región.

Gelasia - El bordado es uno de los sellos más reconocibles de la cultura mexicana. Los pueblos indígenas de Hidalgo (las Tierras Altas) han perfeccionado su forma de arte, uno que se inspira en un rico linaje que celebra la naturaleza y la emoción. Tradicionalmente transmitida de madre a hija, Gelasia ha enseñado a sus 5 hijos (1 niño y 4 niñas) a crear fantásticos diseños bordados que ilustran el espíritu de su entorno inspirándose en la vegetación, los animales y los rituales diarios de la región. También conocidos como Otomi, los Tenangos son reconocidos en todo el mundo. Sinónimo de identidad mexicana, estas obras bordadas se crean típicamente dentro de pequeñas comunidades agrícolas y se llevan a los mercados funcionando como un flujo de ingresos adicional, lo que ayuda a apoyar a las comunidades aisladas que viven en la pobreza. A través de sus esfuerzos, Gelasia sostiene que la forma artística del bordado funciona como un agente de cambio, lo que le permite olvidarse de los problemas cotidianos que enfrenta.